Oropimente pirita carbón ágata... precipicios... noche clara sementera de estrellas El aire incrusta de tornasoles la hora de ignoto pórfiro... El espacio se traga el sonido en su vastas orejas... En los caminos desiertos que por negros abandonan los dementes El granito se hace más pesado y toda gravedad se modifica Y el humilde heliotropo que se posaba sobre el tórax del esquisto Corre hasta el fondo de los años funerarios sin carro ni criterio La carretera desaparece el fruto de las esfera y del rubí madura Su pie se roza contra el océano y el sol empalado se mece en la punta de los montes